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19 sept 2015

Otra Bandera Roja. Y otra, y otra...


Fuel Records - Mayo de 2014

Luego por qué dicen que comunista y satánico es la misma cosa...

Dark Lunacy: la banda italiana de death metal sinfónico más éxitosa e impactante de la historia… en México y en Rusia. Y creo que nada más. El resto del mundo ahorita anda traumado con Fleshgod Apocalypse, porque “No mames!!! Tokan bien rápido y bien épico y bien LOCO!!!”. Independientemente de eso, fue definitivamente una de mis bandas favoritas, por ahí del 2002 al 2006, más o menos. En primera, porque obviamente estaba yo más chavo y pensaba (literalmente) que eran una de las mejores bandas que jamás habían existido. Neta.

En segunda, porque en aquella época, ésta agrupación italiana se dedicaban a algo que prácticamente nadie más (salvo, tal vez, Haggard) estaba haciendo: combinar un Death Metal rápido, crudo y agresivo, de toques sabor a At the Gates, con elementos sinfónicos integrados directamente en la composición principal, no solo como intros o interludios. Esto, en los primeros años del nuevo milenio (del 2000 al 2005, aproximadamente) era verdaderamente una novedad, pues muy pocas bandas lo habían intentado antes con éxito y siempre muy en el underground. Además, Dark Lunacy fue una de las bandas responsables de que los niños “darkis” y las chicas góticas y sus preocupados o negligentes padres se enteraran de que el Death Metal era una cosa que existía.

“Feel the hunger of the dark explorer, BURN!!!”


Season of Mist - Junio de 2014

"Siento que me desnudan con la mirada..."

Seré honesto con ustedes: tengo una tremenda debilidad por arreglos de Death y Black Metal sinfónicos, siempre y cuando sean realizados competentemente, así que ha sido un viaje bastante agradable para un servidor el escuchar los últimos discos de ésta legendaria banda Griega, y comprobar cómo han ido transformando las imágenes operáticas mayormente sintetizadas de sus discos anteriores en paisajes orquestales genuinos.

Ciertamente, aún tengo un interminable aprecio por discos pioneros del sonido sinfónico en los 90’s, como Theli, Ceremony of Opposites, In the Nightside Eclipse y demás, cuando las discográficas tristemente aún no tenían el presupuesto o la exposición necesaria para financiar una sinfónica “de a de veras”. Sin embargo, el poder disponer de una genuina horda de músicos conlleva el beneficio de un sonido intrínsecamente más rico y vivaz, proporcionado por los coros y las cuerdas y los vientos y las percusiones, en contraste con aquel producido por un teclado y unos dedos y unas chelas.